Mucho se ha hablado de los errores históricos que hay en la última entrega de las aventuras del arqueólogo más famoso de la historia, Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal. Hasta el gobierno de Perú ha lamentado los errores existentes en la cinta dirigida por Steven Spielberg.
Las imprecisiones se suceden: Indy supuestamente aprendió el quechua de Pancho Villa, su estancia en Perú se acompaña con música de rancheras, confunde a los incas con los mayas, y así sucesivamente.
El motivo real, que revelo aquí pese al peligro de que George Lucas me plante uno de esos pleitos sangrientos a los que acostumbra, es que tuvieron que cambiar apresuradamente todo el proyecto después de que la idea original fracasara.
Steven y George llegaron a Dependencias Federales acompañados de Harrison Ford a finales de 2003. El concepto que manejaban era que la cuarta entrega de la saga se titulara Indiana Jones y la fuente de la eterna juventud. A pesar de que su localización se atribuía a tierras mucho más septentrionales, llegaron embrujados por mi magnífico rendimiento como delantero centro a pesar de mi avanzada edad, y creyeron que todo se debía a que el Memorial Salami estaba construido sobre la mítica fuente que cura todos los males y otorga la inmortalidad a quien bebe sus aguas o se baña en ellas.
Simontxo, viendo como siempre la oportunidad de negocio, en lugar de negarlo todo les hizo creer que sus sospechas eran ciertas y que él de hecho contaba con 568 años; que había conocido a Juan Ponce de León en persona, con el que se había echado unas risas; y que si lo había ocultado hasta ahora era por razones fiscales. Les vendió agua supuestamente extraída de la fuente a 10.000 $ la botella y, probablemente por el efecto placebo, Harrison, Steven y George empezaron a parecer más jovenes de lo que son.
A partir de ahí, empezó a sangrarles dinero a manos llenas, lo que le permitió construir un estadio para 150.501 personas que ocupa más de la mitad de la isla. Eran tiempos felices en Dependencias Federales que los impulsores de la saga pasaron bebiendo agua del grifo y sintiéndose rejuvenecer. Harrison Ford aprovechó incluso para visitar los entrenamientos de beltxis y entrenar balón parado con el equipo (en la foto, con simontxo).
Pero cuando el presupuesto de la producción se acabó, no había ni dinero, ni fuente, ni juventud, y tuvieron que volvera toda prisa a Hollywood. Para no llegar con las manos vacías, Steven y George improvisaron a toda prisa un guión en el avión, que luego rodaron como si fuera la idea original. Irónicamente, el primer concepto se convirtió en un proyecto independiente de juego freeware.
Sea como fuere, las prisas explican los errores. Algunos se han dedicado a encontrar similitudes entre la película y beltxis: la pirámide los seres interdimensionales parece el vestuario del equipo, Irina Spalko se pasea con un sable en el cinto igual que simontxo, y hay quien ha creído reconocer en los desvaríos de John Hurt mis protestas cada vez que me dicen que soy suplente.
Cuando fui a verla al cine me gustó, pero cuando vi el platillo volante despegar al final de la película, pensé: “Joder, se han pasado con la publicidad subliminal de la guía”. En fin, cosas de Hollywood.
Muy buena entrada, soy peruano y pues ahora ya entiendo mejor los tremendos ERRORES , jeje…rancheras en peru…..
jajaja, “publicidad subliminal” con lo del platillo XD.
Que buena, nunca me cansó de leer este blog =D.
ademas segun la pelicula Indiana encuentra las famosa lineas de Nazca cuando llega al departamento de Cusco, y todo el mundo sabe que Nazca esta en el departamento de Ica.